|
Melones “Bollo” y más culebrón en el súper
|
|
|
|
|
Escrito por Yoel
|
|
No me quiero poner pesada con el tema del súper, pero sigo pensando que hay un complot para volverme a sacar el armario en el barrio. Como que me he tenido que mirar en el espejo del ascensor a la vuelta de la compra por si llevo tatuada la palabra “bollo” en la frente.
Todo esto viene a mi ida diaria al súper por problemas de espacio en mi apartamento. La mini nevera no da para grandes alegrías y la despensa está en los límites de almacenamiento. El problema a mi límite de espacio es que me vuelve loca el melón y como todas sabéis tiene puntuación dos en la escala de productos no “colocables” en una mini nevera, después de la sandía y antes de la piña. Pues bien, la frutera ya se ha percatado mi debilidad por los melones, pero no por cualquier melón, no. Tenían que llamarse “Bollo”. Que mi paladar no entiende de suspicacias, no vayan vuestras mercedes a pensar que el nombre viene con segundas. El tema me hizo gracia el primer día que los probé, y hasta la fecha. El conflicto viene cuando en plena cola de frutería llega tu turno y la frutera, en un alarde de simpatía lanza un grito desde lo alto de la tarima y me dice: “¿Qué, a por tu ración de melones Bollo?”. En ese momento es cuando ves que llevas la palabra tatuada en la frente y das gracias a Dios porque la mayor parte de las señoras de la fila no tienen idea de jerga "bolleril".
Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
© enredadas |
Algo parecido le ocurrió a una amiga cocinera que dío un curso de cocina en la carcel de hombres, ¡agarrate los ovarios que le echó!, con el tema de los bollos pero los de repostería....
...Es que la palabra "bollo", en el amplio sentido de la palabra da mucho de si
Enhorabuena por la sección, me parece genial.